No se trata de encontrar a aquella persona que cumpla todos tus caprichos. Esa persona que siempre está para ti de la manera que tú quieres no es la persona ideal. No es más amado aquel que más da, ni el que da en el momento que a ti te gustaría. Esa persona que está como tú quieres, donde tú quieres y cuando tú quieres es sólo una más dentro de las tantas que ya hay en el mundo, simple y sin nada especial para ti. Lo sabes. Lo sabes porque lo sientes, pero el sentimiento de comodidad es tal que decides ignorarlo. Aquella persona que se enoja cuando sabes que se enojará, que sonría cuando tú lo premeditas, que te diga que te quiere en el momento que lo esperas y que está contigo sólo contemplando tu vida no es el verdadero amor. Y lo sabes, lo sabes porque lo sientes. Y más aún lo sabes si es que ya lo sentiste antes, porque el amor no es algo estático y predecible, el amor es dinamismo y aventura. No es el que te cumpla tus caprichos, sino con el que descubras caprichos nuevos. No es el que está contigo como tú quieres, sino que su propia manera de estar sea ahora indispensable. No es el que te da cuando tú necesitas, sino el que te da aparte cuando no lo esperas. No es una persona común con la cual puedes charlar horas escuchando su opinión, es aquella que cuando caminas por el parque platicando sientes que platicas contigo mismo, porque sus subconscientes son uno mismo, comparten miedos y sueños a veces sin siquiera saberlo. No es el que te haga sentir más cómoda, es el que con la incomodidad te haga sentir segura y amada, porque la vida es cómoda sólo en ratos. Es aquella persona que se enoja cuando realmente valga la pena, no cuando lo esperes. Es aquella que sonríe cuando tú esperas que le desagrade lo que ve, porque está contigo. Es aquel que te diga que te ama cuando lo siente, no cuando necesitas oírlo. Lo sabes. Lo sabes porque lo tuviste. Y ahora que lo sabes, imagina cómo será cuando lo vuelvas a encontrar. Lo vas a saber. Lo vas a saber porque lo vas a sentir. Porque un mundo va a nacer cuando ustedes dos se besen.
El amor es aventura
Jesús Miramontes