sábado, 30 de septiembre de 2017

El adiós

Si estás leyendo esto, es porque se acabó. No lo puedo creer. No puedo creer que mi mente le haya ganado una batalla al corazón. Porque mi corazón sigue luchando, y mi mente y todo lo racional está en su contra. Nunca esto había significado una derrota para ese incansable guerrero que a capa y espada te defendía. Pero hoy ha caído, por primera vez desde que el día en el que te vi con el uniforme del bachilleres número 4, los delfines: playera tipo polo blanca, pantalón gris, zapatos negros y esa sonrisa que tanto te caracteriza, en la que enseñas los colmillos y arrugas la nariz. Me siento extraño, hace varios meses que soy libre de pensamientos hacia ti y el día de hoy no dejo de pensarte. Por algún motivo mi corazón empezó a luchar más de lo que ha hecho en meses, está harto de que yo no le haga caso. Pero el día de hoy perdió la batalla. Ha luchado herido por dos años, y hoy la falta de su doctora le costó la victoria. Por fin años de lucha llegan a su fin, y la paz volverá a esta combinación corazón-mente que considero ser. Porque primero se piensa y luego se existe, pero para poder pensar hay que sentir. Por eso el corazón va primero. Hoy me quito la cadena que no ha tenido candado desde hace tiempo y salgo libre. Una libertad que nunca he anhelado. Y a pesar de que sería un honor ser esclavo de este sentimiento, del cual sería juguete por mi voluntad, hoy levanto la mirada hacia el horizonte, como tú lo hiciste tiempo atrás. Eres una persona de las que más admiro. Te consideras una persona débil, pero eres fuerte como el diamante. Y a la vez tan valiosa como él lo es. Precisamente porque se lo que sentiste es que se lo fuerte que necesitaste ser para escapar, y en un tiempo récord nadie pensaba que lo fueras a lograr. Yo te insistía que eras fuerte y tú te dedicabas a ignorar. Hoy es mi turno de lograrlo también, y a pesar de que más tiempo me llevó, una victoria también es. Compartimos el mismo sueño, plan de vida, anhelos, deseos y muchísimas cosas más. Nos complementamos de una manera que jamás me pude imaginar. Y ni la más potente de las drogas estoy seguro me va a llevar, a ese lugar mágico que solo a través de tus ojos he sido capaz de visitar. Parece que a pesar de todo esto, por alguna razón que no acepto ni logro comprender, nuestros caminos no están hechos para estar juntos en esta vida. Y está bien, no es el fin de este mundo, pero sí de aquel que creamos cuando nos besamos desde la primera hasta la última vez. Porque un mundo nace cuando dos se besan. Hay tantas cosas que me gustaría contarte tantos pensamientos que compartirte, tantas opiniones tuyas quisiera escuchar, tantas risas que disfrutar, tantas madrugadas que velar y tantos problemas que enfrentar. Pero no más. Porque una relación es de dos, y esto tiene que terminar. Aunque mi corazón haya perdido está batalla, tu batalla, no significa que la guerra haya terminado. Hay un sueño principal en mi vida que aún tengo que lograr, y por fin mi corazón ha entendido que a tu lado no lo podrá lograr.

El adiós

Jesús Miramontes

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